Lo que este niño le dijo a su mamá segundos antes de morir te desgarrará el corazón

El niño Nollan Scully tenía el sueño de convertirse en policía de adulto, justo como su papá, pero por increíble que parezca a su corta edad ya se había convertido en un verdadero héroe, pues llenaba de alegría los corazones a todas las personas que caminaban por enfrente de su casa.

Desgraciadamente los sueños de este pequeño se vieron frustrados a los 3 años, cuando sus doctores lo diagnosticaron con rabdomiosarcoma, un extraño tipo cáncer.

A Ruth Scully, una mujer de Maryland, Estados Unidos, le tocó sufrir lo que ninguna madre debería vivir.

La pesadilla comenzó cuando notó que su pequeño Nolan tenía congestionada su nariz todo el tiempo. Lo primero que pensó fue que su hijo pudiera estar resfriado todo el tiempo, pero el niño solo empeoraba con el paso del tiempo, llegó al punto en el que ya no podía ni siquiera respirar.

Fue cuando decidió llevarlo al doctor y se enteraron de lo que en verdad estaba pasando.

Los días de Nolan estaban contados, a pesar de todo el esfuerzo que dio lamentablemente no pudo vencer a la enfermedad. Tan solo un año y medio después perdió la batalla contra el cáncer y murió en los brazos de su madre.

El dolor de Ruth fue tan grande que decidió compartir un conmovedor mensaje en Facebook, donde narra lo que vivió y sintió durante las últimas horas de vida de su hijo.

“Cuando llevé a Nolan por última vez al hospital supe que había algo más. Supe que él también sabía. No pudo comer o beber nada por días y estaba constantemente vomitando”, relató la mujer. Ese día, el 1 de febrero, la doctora oncóloga que lo trató le dijo lo peor que una madre podía escuchar. Que no habría cura para su pequeño. Él había sido diagnosticado con cáncer en noviembre de 2015, pero en el último tiempo todo se había complicado gravemente”.

Tuvieron que pasar varios días en el hospital y constantemente platicaban. Nolan sonreía. Disfrutaban de sus últimos momentos ellos solos. Pero en una de esas platicas Ruth tuvo que contarle lo que en verdad estaba pasando, que jamás podría recuperarse.

Fue la conversación más difícil que ha tenido y permanece como el mayor recuerdo de Ruth.

– Nolan, te duele al respirar, ¿no?

– Bueno… sí.

– Tienes mucho dolor, ¿no es así bebé?

– Sí.

– Nolan, esta cosa del cáncer apesta. No tienes que luchar más.

– ¿No? ¡Pero lo haré por ti, mami!

– ¡No, Poot! ¿Es eso lo que has estado haciendo? ¿Luchar por mami?

– ¡Sí!

– Nolan, ¿cuál es el trabajo de mamá?

– ¡Mantenerme a salvo!

– Cariño… No puedo hacer más eso. La única manera que puedo tenerte a salvo es en el Cielo.

– ¡Entonces iré al Cielo y jugaré hasta que llegues tú! ¿Vendrás, verdad?

– ¡Absolutamente! ¡No podrás librarte de mami tan fácil!

– ¡Gracias, mami! ¡Iré a jugar con Hunter y Brylee y Henry!

Después de ese día Nolan pasó la mayor parte del tiempo durmiendo y descansando. Nos preparábamos para mudarnos a casa, incluso ya habíamos firmado la orden de no resucitación (no puedo explicarte lo que se siente firmar una orden de no resucitación para tu hijo de solo 4 años).

Lo único que Ruth quería era ir a a casa, su deseo era pasar una última noche al lado de su hijo en casa. “Pero cuando despertó puso suavemente su mano sobre la mía y dijo: Mami. Está bien. ¿Vamos a quedarnos aquí, vale? Mi héroe de 4 años quería asegurarse de facilitarme las cosas.

“Después de unas horas le pregunte a Nolan si podía dejarlo solo por un rato para meterme a bañar, él dijo: “Umm, está bien mami. Dile al tío Chris que venga a sentarse junto a mí, y yo voy a darme la vuelta así para poder verte”. Así que me puse de pie en la puerta de la bañera y le contesté: “Sigue mirando en esta dirección y terminó en solo dos segundos”. Me sonrió. Cerré la puerta del cuarto de baño. En ese momento el también cerró sus ojos y cayó en un profundo sueño, era el principio del final de su vida.

Cuando salí del baño, sus equipo médico rodeaba su cama, todos se giraron para verme con lágrimas en los ojos. Me dijeron: “Ruth, tu hijo está en un sueño muy profundo. Ya no siente nada”. Nolan respiraba con mucho trabajo, su pulmón derecho se había colapsado”.

“Decidí salir corriendo a su cama. Puse mi mano en su rostro. Fue cuando sucedió el milagro que jamás habré de olvidar. Mi ángel tomó aire, abrió los ojos, me sonrió y me dijo: “Te amo mami”, volteó en mi dirección y a las 11:54 de la noche mi hijo perdió la vida mientras yo le cantaba “you are my sunshine” de Johnny Cash al oído”.

“Mi pequeño hijo despertó de un coma para decirme que me amaba con una sonrisa en el rostro”.

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