En 1945 se encuentra enterrada una caja secreta – 72 años más tarde fotos prohibidas revelan una verdad desgarradora

El exterminio durante la Segunda Guerra Mundial es sin lugar a dudas uno de los crímenes más crueles de nuestro tiempo. Millones de judíos fueron asesinados y familias enteras divididas por toda Europa. No debemos nunca olvidarlo.

Durante el exterminio, la humanidad perdió además un periodo entero de objetos históricos. Como resultado de este horror millones de intelectuales, escritores, artistas y creadores judíos perdieron sus obras y creaciones para siempre.

Esta trágica verdad hace de esa historia algo totalmente increíble.

Henryk Ross vivió en el gueto de Łódź en Polonia durante el exterminio en 1944, tras invadir la Alemania nazi el país y la ciudad en 1939. Era un fotógrafo de la calle y documentaba la situación real que se vivía en los sitios públicos, calles y parques.

Durante el exterminio, le obligaron a trabajar para los nazis en el departamento de estadísticas, para documentar y tomar fotos propagandísticas del régimen.

Pero de manera paralela, Ross fotografiaba también la vida en el guetto de Łódź, arriesgando muchísimo. Quería documentar este trágico suceso para las generaciones futuras. Y como no debemos olvidar esta parte de la historia, me parece importante compartir estas fotografías.

1: Aquí Ross desenterrando sus fotografías, una vez finalizada la guerra en 1945. El fotógrafo las había enterrado para que pudieran salvarse mientras duraba el exterminio.

2: Fotografía de una pareja en algún lugar entre 1940-1944.

3: Un hombre salvando un rollo de Torá, texto que contiene la ley y el patrimonio identitario del pueblo israelí, fundamento del judaísmo.

Esta fotografía demuestra el estrés que vivía Ross intentando tomar estas comprometidas fotografías. Es una muestra borrosa de lo que deduzco que Ross debio tomarla en un momento de gran tensión.

4: Un muchacho busca comida en mitad de la miseria en algún lugar entre 1940-1944.

5: Un hombre se abre camino en la nieve hacia una sinagoga derruida.

Incluso si en las fotografías de Ross se muestra la crueldad más extrema y el sufrimiento del ser humano, hay un poco de dignidad en todas estas personas que han sido fotografiadas. Suerte que Ross no solo pudo hacer las fotografías sino que pudo mantenerlas a salvo hasta finalizar la guerra y así poder mostrarlas en la actualidad.

Debemos compartir las fotos de Ross como un importante documento histórico de un periodo que no debemos olvidar nunca.

 

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